jueves, 11 de diciembre de 2008

Casualidades

Ayer, para apoyar lo que escribí en los comentarios sobre que la cristiandad es un paraguas muy amplio, pensé vagamente en buscar una frase de The quiet american, que vengo de leer in situ (por así decirlo).
Hoy resulta que Gonzalo la tenía copiada, así que me rindo al dios de las coincidencias:

I've seen a priest, so poor he hasn't a change of trousers, working fifteen hours a day from hut to hut in a cholera epidemic, eating nothing but rice and salt fish, saying his Mass with an old cup -a wooden platter. I don't believe in God and yet I'm for that priest.

5 comentarios:

Gonzalo Martín dijo...

Pues no sabe lo que me alegra que le guste y que nos gusten las mismas sentencias. Algo querrá decir, seguramente bueno.

¿Qué me dice de esta?

"- You don't believe in Him, do you?
- No
- Things to me wouldn't make sense to me without Him
- They don't make sense to me with him."

Ignacio dijo...

Me gusta, es escueta y precisa, y define muy bien cierto tipo de ateísmo que podríamos llamr sentimental, y que suele venir de una fe sincera y perdida a la vista del mal.

Pero no puedo hacerla mía como la otra. Mi posición sería más bien:
-The idea of him doesn't make sense to me.

lola dijo...

Cuidado con el silogismo; es problemático. Si el cura en cuestión debe su fuerza moral a sus creencias, y sus creeencias son un cúmulo de irracionalidades infantiloides... No hay como ser tonto para ser bueno.

Greene -creo- rinde homenaje a la grandeza moral del cristianismo, que le impacta de tal manera que no le permite despreciar sin más las ideas que la sostienen.

Ignacio dijo...

En efecto la correlación no es inmediata. Yo tiendo a pensar que la gente es abnegada o no lo es, y que la fe es un cauce que se encuentran. El mismo individuo (la misma dotación genética) criado en otros ambientes daría modalidades distintas de creencias pero se distinguiría siempre por su entrega al prójimo.

Por traer un ejemplo no moral, cuendo un creyente muestra serenidad ante la muerte se le atribuye automáticamente a la fe, olvidando a todos los otros que se mueren de miedo al ver llegar a la Parca, y a los no creyentes que afrontan la nada eterna igual de serena y ejemplarmente.

Gonzalo Martín dijo...

Yo creo que Green quiere ser cristiano, pero una y otra vez se encuentra con que descree, pero quiere que la farsa sea real.